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Problemas de conducir

¿Sabía usted?

Muchas compañías de seguros requieren que se les informe si el conductor sufre de alguna condición que puede afectar su habilidad de conducir. A veces reclamaciones del seguro se pueden atrasar si la información no se provee. Por lo tanto, cuidadores deben avisar a la compañía tan pronto como sea posible sobre el diagnóstico de demencia y preguntar como va a afectar el seguro.

El conducir lleva más riesgo y peligro para alguien con demencia a medida que la enfermedad empeore. Sin embargo, conducir (y dejar de conducir) también es una de las actividades que causa más polémica y frustración entre la gente con demencia y su familia.

Conducir y la seguridad

La pérdida de la habilidad de conducir representa una pérdida de la independencia y del control. Esto es porque sin la habilidad de conducir, la persona con demencia ya no puede irse con independencia ni controlar el horario de su día. No obstante, aunque es importante respetar la dignidad y la independencia de la persona, no es tan importante como la seguridad, tanto de la persona con demencia como la de los demás.

Conducir es una actividad mucho más compleja de lo que consideramos. Piénselo – un conductor necesita poder hacer muchas cosas al mismo tiempo:

  • Reconocer las señales de tráfico
  • Reconocer los semáforos
  • Prestar atención a los otros coches
  • Reaccionar a los otros coches
  • Adaptarse a cambios en las condiciones de la calle o el tiempo
  • Prestar atención a muchos otros detalles pequeños

Cuidadores deben considerar estos comportamientos como advertencias que su ser querido quizá no puede conducir con cuidado y responsabilidad:

  • Se pone frustrado, enojado o confundido mientras conduce
  • Su oído, vista, o tiempo de reacción se empeoran
  • No observa ni obedece las señales de tráfico
  • Su uso de etiqueta apropiada para conducir se disminuye

Sugerencias para los cuidadores

  • Planee con antemano: Si se diagnostica la demencia temprana mientras su ser querido todavía puede tomar decisiones bien informadas, usted debe hablar con él/ella acerca de cuando y en que circunstancia querría que usted le pare de conducir.
  • Tomar una decisión: Si usted piensa que su ser querido ya no puede conducir con cuidado, primero intente discutir sus preocupaciones con él/ella. Si es necesario, pida que otros miembros de la familia vengan consigo. Algunos cuidadores han dicho que recomendaciones del médico, abogado, o una prueba de conducir pueden proveer autoridad si la persona resiste a la intervención.
  • Opciones para la transportación: Cuando su ser querido no puede llevarse en coche a donde quiere ir, procure pensar en maneras de que él/ella todavía puede ser móvil. Durante las etapas tempranas de la enfermedad, autobuses (micros/colectivos) o taxis pueden ser apropiadas, pero alguien debe estar esperándole en su destinación. Servicios de transportación en la comunidad pueden proveer una forma de acceso a centros de ancianos y otros recursos. Además, intente reducir la necesidad de su ser querido salir fuera de la casa para hacer tareas o ir a citas/turnos con el médico, etc. Por ejemplo, reparta la comida y la medicina en la casa, o pida que sus parientes, amigos o vecinos le lleven a sus citas con el médico.